Lo peor del periodismo tras los atentados de Barcelona y Cambrils

Ante la falta de información, cuando las operaciones policiales estaban en marcha en el transcurso de los atentados de Barcelona y Cambrils, Internet (o quizás más bien Twitter) se convertía en la primera fuente de información a la que todos acudían ante la falta o escaso seguimiento al principio por los principales medios periodísticos. Una fuente de información que publica todo tipo de cosas sin contrastar o confirmar por parte de la policía o los órganos oficiales, ya que, al fin y al cabo, son solo ciudadanos que dicen lo que piensan o que cuentan lo que han visto o lo que un amigo les ha dicho que ha visto. Por lo tanto, Twitter se convertía también en muchas ocasiones en un tumulto de actitudes ofensivas y reflexiones absurdas, que poco tenían que ver con la realidad.

Pero fue una absoluta irresponsabilidad la actitud de algunos medios, que se peleaban por sacar tajada de un lector que estaba bastante sensibilizado por la tragedia. Todos publicaban en las redes sociales cualquier nuevo detalle junto a un cartel de “NOVEDAD” o “ÚLTIMA HORA”, y por cada publicación, un gran chorreo de clics hacia la página del medio.

Julián, el niño australiano que había desaparecido en el atentado de Barcelona

Un ejemplo de ello ha sido el caso del niño australiano que se encontraba desaparecido en el atentado de Barcelona. Después de horas sin tener ninguna información al respecto, muchos medios publicaban que el niño había sido hallado. Su aparición no tardó en celebrarse en Twitter y Facebook, así como el conjunto de la sociedad se sentía aliviada al conocer que el niño se encontraba bien. La página de La Sexta Noticias iba más allá, y publicaba bajo el titular: “Encuentran con vida al niño australiano de siete años desaparecido en el atentado de Barcelona”. Empiezan los retuits en Twitter, la publicación en Facebook que hablaba de “una buena noticia” se inundaba de comentarios y se compartía por toda la red.

Pasadas unas horas después de la noticia, los Mossos publicaban el siguiente tweet:

Los medios habían publicado una noticia con una información falsa, cuya fuente se desconoce y la habían dado por válida. ¿Por qué ningún medio contrastó la supuesta última hora con los Mossos o con cualquier organismo que estaba implicado en las tareas de búsqueda e identificación de las víctimas? Es una muestra más de la batalla que se libraba entre los medios por publicar antes que nadie cualquier información que tuviese que ver con la tragedia. Tal parecía el esmero, que ni siquiera se tomaron la molestia de contrastar la información.

Finalmente, el domingo se confirma la trágica noticia: el niño de tan solo 7 años se encontraba en la lista de fallecidos. Pero con su muerte, no acaba la mina de oro sensacionalista que estaban explotando varios medios, avances ficticios sobre su paradero, suposiciones que no estaban confirmadas. “Harry Athwal, el turista británico que no quiso dejar morir solo al niño Julián en el suelo de La Rambla” publicaba El Mundo hace dos días.

Periodistas que no parecen periodistas

En el transcurso de los atentados, tanto en las primeras horas del trágico suceso como posteriormente, algunos periodistas se permitían el lujo de fomentar el odio y/o tergiversar lo ocurrido para intentar vincularlo de forma ridícula con el independentismo catalán o la turismofobia.

Hermann Tertsch, el columnista de ABC que llamó “Criminal” al abuelo de Pablo Iglesias, entre otros exabruptos comentarios que le llevó a ser condenado, desde su perfil de Twitter relacionaba el atentado con la turismofobia y llegaba a compararlo con la CUP:

En lugar de rectificar, amplió su idea en una columna publicada en ABC,  donde afirma que el atentado terrorista ha sido “la más brutal, global y asesina de las acciones de turismofobia”.

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, se permitía el lujo de publicar comentarios racistas, donde relacionaba a los autores del atentado con los inmigrantes:

Isabel San Sebastián, periodista y escritora, metía en el mismo saco a los terroristas con los islamistas:

El País publicaba el pasado viernes un editorial donde cargaba contra el proceso independentista aprovechando los atentados al hacer un “llamamiento al Govern y las fuerzas políticas catalanas para que se ponga al servicio de los problemas reales de Cataluña” para acabar con la “quimera secesionista”.

Un editorial de El Mundo tampoco se quedaba atrás, señalando que antepusieron “los intereses electoralistas, vinculados al independentismo, sobre la seguridad nacional”.

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